Guatemala vive un momento de violencia equiparable al vivido durante sus 36 años de guerra civil (1960-1996). Aunque ahora el blanco de esta violencia no es el sector campesino, sino la clase política que el 9 de septiembre buscara ocupar uno de los 491 cargos de representación a designar en las votaciones. (Presidente de la república, vicepresidente, 158 diputados del Congreso y 331Alcaldes).
En el periódico REFORMA del dia Lunes 13 de agosto 2007, la cifra de actores políticos muertos por grupos armados llegó a 29. Tan solo 6 dias después el periódico MILENIO reporta ya 38 personas; entre activistas, candidatos y dirigentes políticos; asesinados en su mayoría por arma de fuego.
Aunque es cierto que la mayoría de los decesos se han dado entre miembros del partido de la Unión Nacional de la Esperanza (UNE) y que este ha acusado en ocasiones al Partido Patriota (PP) de provocar agresiones como las del domingo 15 de julio, ninguna fuerza política se ha salvado de esta ola de violencia ni puede ser señalada como la culpable.
Lo que si esta claro es que la violencia repercutirá negativamente en este proceso electoral. Tanto la Unión Europea (UE) como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han expresado su preocupación en cuanto a la legitimidad y seguridad de estos comicios.
Un factor que debe ser tomado en cuenta es el narcotráfico. La influencia que tienen grupos armados en zonas nororientales del país han llevado a la imposibilidad de algunos partidos de postular candidatos sin el apoyo de estos carteles. Por lo cual, la Procuraduría de Derechos Humanos de Guatemala (PDH), el Tribunal Supremo Electoral (TSE) y grupos sociales como Mirador Político y Foro Guatemala, han intentado tomar cartas en el asunto. Desde garantizar la seguridad de la transportación de las urnas, hasta hacer campañas civiles en contra de candidatos con antecedentes penales y ligados al narcotráfico.
El 9 de septiembre se espera una victoria por parte de Alvaro Colom (postulado por la UNE) sobre sus contendientes. Pero no la suficiente para evitar una segunda vuelta el 4 de noviembre en la cual enfrentaría a Otto Pérez del PP.
Según la Fundación Derechos Económicos, Sociales y Culturales para América Latina, la fortaleza de Colom continúa basándose en el conocimiento que los electores tienen de un candidato que corre por tercera ocasión, que cuenta con organización de total cobertura territorial y posee los recursos suficientes para desplegar una campaña publicitaria intensa en todas las vías. Por lo que de terminar la primera vuelta con mas de 10 puntos porcentuales por arriba de Otto Pérez, lo “barrera”.
Sin embargo, Colom ha sufrido algunos ataques que perjudican su presigio, mientras que Otto Pérez Molina (aunque también se le ha implicado con el asesinato del obispo Juan Gerardi) se ha mantenido fuera de la critica y ha subido puntos en las encuestas.
Ante una situación tan cerrada, el tercio de la población que se ha declarado indecisa sera el grupo que determinara quien ganara las elecciones. En cuanto a la violencia, se puede suponer que a menos que el Gobierno de Guatemala garantice la seguridad tanto de los actores políticos como de los votantes, las elecciones perderán representatividad y por lo tanto legitimidad.
Fuentes:
http://www.prensalibre.com/pl/domingo/elecciones/pdfs/encuesta5pl_250707.pdf
http://www.nuevamayoria.com/ES/PERSPECTIVAS/070809.html
http://www.milenio.com/mexico/milenio/nota.asp?id=539045&sec=4
http://www.americaeconomica.com/portada/opiniones/agosto07%5CVarde170807.htm
Periódico REFORMA Internacional, lunes 13 de agosto 2007
Ibid, jueves 16 de agosto 2007
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